MISióN y VISIóN

Brindar atención en Cuidados Paliativos a pacientes con Cáncer y su Familia Extendida, que provienen generalmente del Hospital Nacional Rosales y el Instituto del Cáncer, que carecen de solvencia económica y que sufren a causa del dolor. La institución se sostiene principalmente de la Divina Providencia y el Apoyo de los Benefactores. Nos caracterizamos por ser los únicos en ofrecer este servicio en El Salvador..

Profundizar y Ampliar nuestros servicios atendiendo a pacientes con diferentes enfermedades incurables, comprometiéndonos a ser una institución con personal altamente calificado en Cuidados Paliativos.


mensaje de nuestra directora

Sister Maria

Como Directora General de esta institución benéfica, quiero agradecer a Dios por su gran Misericordia, manifestada durante estos años de trabajo en este lugar. A nuestros queridos benefactores, en los que Dios se manifiesta, por la confianza que depositan en las religiosas. Sin su aporte, no fuese posible ayudar a los enfermos. Agradezco a mi congregación por la docilidad al Espíritu que iluminó a Madre Lucita, quien dio inicio a esta obra, puesta la confianza en la Divina Providencia.

Por cuarenta y cuatro años, este Hospital sirve a pacientes que padecen cáncer y no tienen oportunidad de recibir alivio al sufrimiento y al dolor que les ocasiona la enfermedad.

El Hospital Divina Providencia, desde hace once años, se ha convertido en un Santuario del dolor, donde vivimos experiencias que diariamente fortalecen nuestra vida. Con los Cuidados Paliativos, hemos brindado calidad de vida en la terminalidad, hemos servido de apoyo a familias que sufren al lado del enfermo, hemos sufrido y llorado con ellos. Sabemos que no es tarea fácil pero Dios da la gracia y fortaleza para continuar.

Queridos amig@s, agradecemos que nos permitas llegar a la intimidad de tu hogar con este mensaje. Piensa que Dios te ama al obtener buena salud cuando hay tantos jóvenes y adultos que luchan por vivir un día más y que mueren a causa de esta terrible enfermedad, como es el Cáncer, que no respeta edad, color o credo religioso. De igual forma, el Hospitalito te sirve en esta dolorosa realidad. Queremos, en medio del dolor, vivir la experiencia de Dios y ayudar a que otros la vivan, es nuestro carisma como Carmelitas Misioneras de Santa Teresa.

Estamos seguras que contamos con tus oraciones para continuar con este servicio.

Hermana María Julia García

DIRECTORA GENERAL


HISTORIA DE LA INSTITUCIÓN

outside photo of hospital

El Hospital Divina Providencia nace de la concepción original de la religiosa Carmelita Misionera de Santa Teresa, Hermana Luz Isabel Cuevas, quien pretendía ofrecer un lugar en donde albergar a pacientes del Instituto del Cáncer que venían desde lejos de San Salvador a recibir radioterapias y que, por sus limitaciones económicas, no tenían más opción que ubicarse y dormir alrededor de las instalaciones de dicha institución. La intención de la Hermana Luz es bendecida por la Providencia de Dios en la forma de la señora Bertha Rivas de Albiñana, quien, además de donar el terreno en donde se establecería la obra, plantea el reto a la religiosa de crear un hospital para atender integralmente a los pacientes con cáncer.

En un primer momento, en los primeros años luego de su fundación, el Hospital cuenta con abundantes contribuciones y donaciones por parte de benefactores particulares, que permitió a la institución crecer aún sin la contribución estatal ni eclesial. Esta "época de Oro" se tradujo en la construcción de las ocho salas con las que hoy cuenta el Hospital, un edificio independiente para la cocina, área de lavandería y una capilla consagrada también a la Divina Providencia, donde se celebra todos los días la Santa Eucaristía.

En la década de los setenta y la de los ochenta, el elegido arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, encuentra acogida en las religiosas, e instala en la comunidad carmelita su casa, manteniéndose cerca de los pacientes y conviviendo fraternalmente con las hermanas. Su asesinato el 24 de marzo de 1980, en la capilla del Hospital, provoca diversidad de reacciones en los diferentes sectores de la sociedad. Por un lado, la capilla y la casa de Monseñor Romero se convierten en centros de peregrinación para muchas personas; pero para otras, su asesinato y sus denuncias son un motivo para dejar de ayudar al Hospital. Las donaciones se volvieron escasas, y, en algunos momentos, la atención de los pacientes se volvía insostenible económicamente. Desde entonces, y durante los primeros años de la posguerra, el Hospital Divina Providencia padece de un letargo institucional.

founder

A partir del año 1999, la comunidad de Carmelitas Misioneras de Santa Teresa inicia una reevaluación de la atención brindada a los pacientes del Hospital, y se toma la decisión de colocar al frente de la obra a la Hermana María Julia García y de contratar a un médico a tiempo completo. El camino del Hospital vuelve a fundamentarse en la dirección y cooperación de un seglar y una religiosa. Desde entonces, se han celebrado convenios de ayuda mutua con diferentes instituciones y se adopta la concepción de alivio del dolor y atención espiritual como base de su quehacer diario.

En la última década, el Hospital Divina Providencia se ha dedicado a profesionalizar y mejorar su servicio, bajo los principios de los Cuidados Paliativos. A pesar de las limitantes, se ha logrado atender a más doscientos pacientes nuevos cada año y brindado acompañamiento a sus familiares. Actualmente se cuenta con médicos, equipo de enfermería, fisioterapeutas y nutricionistas. Con el apoyo del voluntariado se brinda atención psicológica y acompañamiento emocional a los pacientes.

El Hospital Divina Providencia agradece a sus benefactores y voluntarios por su altruismo y por la confianza que depositan en la labor que aquí se desarrolla. Asimismo, reitera su confianza puesta en el Dios Supremo, que le ha bendecido desde sus inicios, y que ha caminado con la institución en los momentos difíciles; pero que, sobretodo, le ha bendecido con su Divina Providencia.




CONGREGACIÓN

CARMELITAS MISIONERAS DE SANTA TERESA

group inside church

Somos Religiosas Carmelitas Misioneras de Santa Teresa, fundadas un 8 de marzo de 1903 en la ciudad de México por cuatro valientes mujeres: Teresa, Carmen, Soledad y Antonia.

Nuestro carisma específico es vivir la experiencia de Dios y ayudar a que otros la vivan a través de la entrega sencilla de nuestra vida, preferentemente entre los más pobres. Esta misión la realizamos por medio de tres apostolados: educación, misiones y pastoral de la salud.

En cien años de misión nuestra congregación se encuentra presente en México, Estados Unidos de América, Suecia y Centroamérica.

Nuestro carisma se fortalece al ayudar a los pacientes que padecen cáncer que atiende el Hospital Divina Providencia a experimentar la fe y confianza en el Dios Trino. Los pacientes, que viven diariamente la experiencia del dolor y el proceso de la muerte, son quienes nos hacen ofrecer la vida cada día en el servicio a los más vulnerables en el sistema, sintiendo que hasta Dios se ha olvidado de ellos.

De una forma sencilla y en silencio les acompañamos cada día a través de sus diferentes experiencias, agradeciendo la gracia y fuerza que Dios nos ha dado para permanecer fiel en este servicio.